Instagram y el precio de la comodidad en la fotografía.

Me gustaría reflexionar sobre lo que comporta usar este tipo de servicios tan cómodos al hilo de la noticia que acaba de producirse.

La noticia sobre Instagram es reciente y las reacciones son muchas:

Los cambios en la política de privacidad de las fotos de los usuarios de Instagram son extensos. Tampoco son  claros en cuanto a cómo afectarán finalmente a los usuarios. Instagram puede incluso vender fotos tuyas aunque no tengas cuenta con ellos ni compromiso alguno.

Algunas consideraciones sobre el tema de la comodidad de uso de este servicio tan exitoso:
No me gusta Instagram. Tampoco me gusta ofrecer mis fotos desde servidores ajenos. De lo contrario no me habría molestado en crear este humilde fotoblog. Reconozco que montarse uno su propio fotoblog no es precisamente la opción más cómoda.

Precisamente el tema de la comodidad está en el fenómeno de Instagram. Para mucha gente, hacer fotos, equivale a apuntar y apretar un botón. Es una forma de hablar, porque algunas veces ni siquiera se toman la molestia de apuntar. No lo digo como crítica. Cada cual elige lo que le interesa, pero otros somos algo más perfeccionistas y nos gusta investigar todo aquello que que hace de la fotografía un arte para obtener instantáneas capaces de transmitir emociones. Cada cual elige lo que desea desarrollar, explorar y perfeccionar como forma de autorealización.

Para un fotógrafo, ya sea aficionado o profesional, la fotografía no es apretar un botón, sino una forma de crear y plasmar una parte de la realidad visual y una forma de interpretarla. La comodidad es lo primero a lo que un fotógrafo será capaz de renunciar con tal de  lograr que su foto resulte especial.

En el colmo de la comodidad tenemos la cámara Memoto que sirve para llevarla a todas partes y grabar una foto cada 30 segundos, y si el instante mágico del día no aparece en ninguna de las fotos de tu Memoto, te jodes por memo con perdón. Me parece que elegir el momento del disparo y tomarse la molestia de apretar un botón es lo mínimo que cabría esperar, pero no me hagais mucho caso.

La comodidad en el procesado de la imagen también llegó. Lo hizo de la mano de los filtros. Ya no hace falta ser un experto en retoque fotográfico. Tienes muchos filtros que te permiten, simplemente eligiendo uno de ellos, transformar tu triste y sosa fotografía, en otra foto completamente diferente, con un aspecto más original, pero igual de sosa. Tiene su mérito.

Ofrecer algo tan cómodo tiene su premio para aquel que lo ofrece: Instagram superó en Septiembre de 2012 los cien millones de usuarios registrados y amasó más de cinco mil millones de fotos compartidas. Yo siempre sospeché que un volumen de información tan enorme representaba una tentación muy grande de monetizar aquello y así ha sido.

Al final mis reticencias a usar este tipo de servicios para compartir fotos se ha saldado con una situación de falta de respeto a la propiedad intelectual de los autores de las fotos en el caso de Instagram. No quiero generalizar ni comparar el caso de Instagram con el de otros lugares, pero yo no veo interesante ofrecer fotos desde servidores ajenos. En el caso de los vídeos tengo que hacerlo y he recurrido a Youtube y a Vimeo porque los vídeos consumen muchos recursos del servidor, pero tampoco estoy muy cómodo con esa situación.

Una cosa es compartir y otra lucrarse con la obra de otra persona sin siquiera mencionarla. Vengo publicando una cantidad importante de fotos en este Blog y todas ellas están publicadas bajo licencia de uso Creative Commons Reconocimiento – CompartirIgual (by-sa). Es decir, permito el uso comercial de mis fotos y de las posibles fotos derivadas, y solo exijo a cambio, una mención de reconocimiento y que la distribución de las misma se realice con una licencia igual a la que regula la obra original.

Tampoco me representaría demasiado problema que un particular tomara alguna foto mía y la usara sin mencionarme, pero que una empresa tome mi obra como una fuente de ingresos sin reportarme a mí ni el menor reconocimiento, aunque se trate de mierdecillas como las que abundan en Instagram , ya no lo veo bien.

PD (19-dic-2012):

Hay quien cree que se ha montado mucho lio por nada, pero para mi el tema continua sin estar claro. El tema del reconocimiento, no veo que se mencione. El abuso de jerga legal y la falta de concreción en algunos temas, convierte a las condiciones en suficientemente opacas como para permitir una aplicación de las mismas en unos términos dificilmente previsibles., cuando lo que deberían hacer es precisamente lo contrario. Es decir, inspirar confianza. El momento en que los usuario lo vean (no me incluyo) todo más calro, será el momento en el que Instagram pase a la acción y empiece a vender… perdón, perdón, quise decir monetizar, todo ese material, porque esa intención ya fue adelantada y continua siendo su intención hacerlo.

El artículo de  Carlos Rebato en ALT1040 considera que la comunidad de Internet ha actuado con alarmismo y precipitación, pero quizás sea él el que esté reaccionando con cierta precipitación y exceso de confianza ante unas condiciones de uso y unas intenciones de monetizar esas fotos muy poco claras. No tomo partido porque el tiempo dará y quitará razones, pero ¿que necesidad tiene el usuario de confiar en una empresa que ofrece un servicio en unas condiciones poco claras, hecho que queda confirmado por las reacciones a que hubo lugar? Si esas condiciones tan poco claras fueran una forma de publicidad viral, felicidades.

Por qué Instagram no venderá tus fotos

No es sólo que Instagram no venderá tus fotos o las de ningún otro dado el caso sino que además y paradójicamente estas están aún más seguras de lo que estaban antes. Otra cosa es que pertenezcan (y desde hace unos meses ya, no estamos hablando de nada nuevo) a una de las compañías de el ancho y largo de los Internets que más vilipendia la información personal, Facebook. Y otra cosa, también muy distinta, es que si tienes un problema con las condiciones de uso de un servicio cualquiera lo más sensato es dejar de utilizarlo, y no aburrir hasta el hartazgo.

Instagram no venderá tus fotos por un motivo muy simple: no puede. Y donde pone “Hola no puedes vender mis fotos, no puedes usarlas ni modificarlas en modo alguno” es precisamente en esas mismas condiciones de servicio sobre las que medio Internet ha vertido lágrimas de ira y de venganza. En esas condiciones, la frase de la desdicha dice así:

To help us deliver interesting paid or sponsored content or promotions, you agree that a business or other entity may pay us to display your username, likeness, photos (along with any associated metadata), and/or actions you take, in connection with paid or sponsored content or promotions, without any compensation to you.

Que traducido:

Para ayudarnos a ofrecer contenido o promociones de pago o promocionado que sean de interés, consientes que un negocio o cualquiera otra entidad pueda pagarnos para mostrar tu nombre de usario, gustos, fotos (junto con cualquier tipo de metadatos), y/o acciones que realices, en conexión con contenido o promociones pagados o promocionado, sin compensación alguna para tu parte.

En esa frase, escrita en insoportable jerga legal y que ya han anunciado que será matizada, hay una única palabra importante, un verbo: mostrar. Y mostrar es precisamente lo único que puede Instagram (y por ende Facebook) hacer con tus fotos.

 

Siempre hay varias formas de ver un mismo asunto y yo estoy mucho más de acuerdo con este otro titular: Instagram modificará sus términos de uso: “no pretendemos vender vuestras fotos”

Pero hay mucho más. Yo defiendo que cualquiera que sienta aprecio por sus fotos debería sentirse molesto, incluso estafado. Tenemos la tendencia a pensar que un servicio muy utilizadp ofrece seguridad, y en materia de propiedad intelectual eso resulta especialmente falso.

Se trata de un tema al que soy bastante sensible ya que como escritor ya puse verde a ciertas empresas que ofrecían servicios integrales a los autoeditores a las cuales tengo por estafas y que son muy conocidas.

Creo que este tema de Instagram tiene mucho que ver con lo que acabo de referir. Se trata de monetizar la enorme cantidad de material creativo que abunda en la red gracias a la predisposición de muchos usuarios de Internet a compartir sus modestas obras y a veces no tan modestas.

Finalmente la trampa se hace tan grande que incluso caen en ella los grandes. Me parece muy significativa la reacción de National Geographic:

National Geographic se enfrenta a Instagram

Advierte que retirará la cuenta si la empresa de Facebook pone en práctica las nuevas reglas de privacidad. Instagram dice que es un “error de lenguaje”

Ahora le toca el turno a Enrique Dans que publicando lo siguiente:

El malvado Instagram
El anuncio de cambios en los términos de servicio de Instagram, efectivos a partir del próximo 16 de enero, desató ayer una auténtica tormenta en la red a cuenta de la supuesta apropiación y uso de las fotos de los usuarios para fines de todo tipo […]

Le contesté ampliamente lo siguiente en su blog y lo transcribo a continuación:

Enrique esta vez no puedo darte la razón. National Geographic no se une a la fiesta, simplemente cedió fotos a Instagram (IG) asumiendo unas condiciones que aceptó voluntariamente bajo términos muy concretos; Normas vinculantes que solo una de las partes puede verificar y que solo una de las partes puede modificar unidireccionalemente cuando lo estime oportuno, IG.

La única diferencia entre National Geographic y otros usuarios de IG que no están de acuerdo con la forma en que IG (y otras compañías dedicadas a atesorar toda clase de obras que circulan por la red con la excusa de un servicio), es que en el caso de National Geographic, tiene capacidad para plantear un costosísimo pleito internacional por estafa a cualquier otra compañía. Eso no está al alcance de cualquiera y National Geographic simplemente avisa de su disconformidad con el cambio de condiciones y de la retirada de su material en caso de confirmarse. No se plantea pleitear, pero existe un perjuicio y un incumplimiento de unos términos pactados.

El verdadero problema es que en Internet han surgido demasiadas empresas que hacen cosas muy parecidas con obras ajenas.

Personalmente, no me parece lo mismo que una persona a título individual use una obra mía sin permiso y sin respetar los términos de la licencia de uso de mis obras (que muchas son Creative Commons), a que lo haga una gran empresa para lucrarse (perdón, perdón, perdón,… he querido decir MONETIZAR, un lapsus)con muchos miles de millones de obras.

En cualquier caso, no se me pasó por la cabeza nunca usar IG para mis fotos, pero tratar de desinformados a todos los usuarios de este servicio que han protestado, entre los que se encuentra gente tan informada como National Geographic, me parece hacer un flaco favor a los usuarios de todos estos servicios que manejan con demasiada alegría cantidades ingentes de obras de terceros sujetas a derechos de autor sin el debido respeto a sus autores. Aunque la licencia de uso se limite a reclamar reconocimiento y poco más habría que respetarlo.

Dime una cosa Enrique: La solidez de tu marca personal ¿te la regaló alguien o te la has currado con años de trabajo y contribuciones perfectamente reconocibles como obras tuyas?

Entre los millones de mierdecillas que se suben a IG mediante un simple clic, hay obras que por simple cuestión de oportunidad, o de lo que sea, tienen un valor y me temo que para el autor será importante que se le reconozca. Ni tú ni IG sois nadie para infravalorar las obras de nadie.

¿Cuantas son las fotos subidas, cien mil millones? Monetizar el 0.1% de fotos que merezcan la pena ya es una pasta.

Si este tocho de comentario no te es suficiente puedes leer mi artículo sobre el temita

PD 21-dic-2012:
Instagram hace según algunos una rectificación los términos de uso de los contenidos.
Instagram publica sus nuevos términos de uso y rectifica, en parte, tras las quejas de los usuarios

Para mí las condiciones continúan siendo opacas, y el contrato con Instagram continua bajo unos términos que solo una de las partes, Instagram, controla e incluso puede alterar.

Reconocer la propiedad de los contenidos podría no servir de nada si Instagram como usufructuario pudiera hacer unos usos que en ciertos casos podrían perjudicar muy gravemente a algunos usuarios previsiblemente minoritarios.

Me parece de una gravedad extrema la existencia de una cláusula de renuncia por parte del usuario para en su caso poder acudir los tribunales de Justicia, y no pudiendo hacer otra cosa que acudir en su sustitución a ciertos órganos de arbitraje que los usuarios no tienen porque conocer como funcionan.

Esta es la típica cláusula que afortunadamente no afectará a casi nadie, porque seamos razonables, quién va a interponer nada menos que una demanda internacional contra esa empresa por las desavenencias sobre los derechos de una fotito que en su mayoría son mierdecillas.

El problema es que los contratos se hacen precisamente para evitar graves consecuencias en circunstancias poco normales, y el grado de perjuicio que podría derivarse para alguien que subiera a Instagram, quizás inadvertidamente, algo lo suficientemente valioso como para que interese pleitear no podrá hacerlo.

Imagina que subiste una foto, y sin darte cuenta as cazado a un famoso disfrazado en compañía de una amante secreta y que la prensa del corazón negocian con Instagram y te dejan al margen sin siquiera informarte. Una foto que de tener derechos exclusivos sobre ella representaría mucho dinero para ti. Puede que la probabilidad de algo así sea de una entre un millón (por decir algo) pero hablamos de cinco mil millones de fotos compartidas. Son como granitos de arena entre los cuales se esconden algunas pepitas de oro.

Una de las sugerencias que he visto, es la de poner marcas de agua a las fotos, pero si en las condiciones ya has renunciado a la defensa de tus derechos en los tribunales, de poco te van a servir.

He escuchado a mucho gurú de Internet minimizar este problema (no solo a E.Dans), pero si tampoco dinero representa el tema de los derechos comerciales, ¿por qué Instagram no renuncia a ellos? y… ¿por qué el usuario si ha de renunciar a ellos?

PD 26-dic-2012:
Me sabe mal que mucho gurú de Internet no entendiera una cosa muy simple. El punto de vista que cuenta en estos asuntos es el de los propietarios de las obras porque están reclamando lo pactado inicialmente.

Cambiar las condiciones del servicio con posterioridad a la aceptación de un depósito de una obra, que se hizo bajo unas ciertas condiciones y empezar a hablar de monetizar las obras, es algo que se está haciendo en muchos sitios con distintos tipos de obras, pero es algo que nunca será legal.

El contrato que prevalece es el que aceptó el usuario en su momento. Cambiar las condiciones que figuran en una página de una web es algo que no debe hacerse cuando los que aceptaron las condiciones ya han confiado en las mismas y ya han cedido sus obras para ser utilizadas en la forma pactada.

Demanda colectiva en EEUU para evitar el uso comercial de las fotos subidas a Instagram
Aunque Instagram dio marcha atrás en su anuncio de que podría vender las fotos de sus usuarios, los demandantes dudan de la sinceridad de la red propiedad de Facebook.

Respecto a la supuesta marcha atrás añade lo siguiente:

“Las concesiones de Instagram en su comunicado de prensa no era más que una campaña de relaciones públicas destinada a responder al descontento público”

Quisiera insistir en la misma pregunta: ¿Para qué aceptar unas condiciones en las que figuran unos compromisos relativos al uso de una propiedad tuya, si la parte contraria puede cambiar las condiciones que quiera de forma unilateral cuando lo estime oportuno?

PD 30 dic 2012:

El tiempo me ha dado la razón, y se la ha quitado a algunos gurús que interpretaron las iniciales reacciones como excesivas. Parece que no solo la gente ha protestad,o sino que la cuarta parte se ha borrado del servicio. Enrique Dans y otros no captaron cual era el verdadero problema que planteaba ese supuesto cambio de política en la oferta de un servicio. Ese no era el problema, era la violación de un contrato pactado con sus usuarios que confiaron sus obras a Instagram. Yo no soy más listo que esos gurús. Era muy difícil entender el problema. Lo que ocurre es que yo ya sufrí algo similar. Yo confié mi novela a Lulú y de forma unilateral decidió cambiar las condiciones de forma radical. Para muchos autoeditores supuso un auténtico drama porque se trataba de un daño irreparable. Una obra inédita tiene unas posibilidades de comercialización que pierde al ser publicada. No quiero insistir más. No hay nada como escarmentar en carne propia para entender algo.

Instagram pierde 4 millones de usuarios activos en 10 días

Desde el 17 de diciembre, el servicio puede vender a terceros las fotografías subidas a Instagram, sin compartir el dinero con los autores de las imágenes, incluso si estos han borrado su perfil.
[…]
El servicio de Internet de Instagram ha perdido a una cuarta parte de sus usuarios activos desde el momento de la publicación del nuevo acuerdo de usuario del 17 de diciembre, según informa el rotativo estadounidense The New York Post.

PD RECTIFICACION:

Enrique, gracias por hacerme rectificar.
Sensacionalismo y reacciones en cadena

Me creí la falacia porque estaba muy predispuesto a ello, lo admito, y sobre todo porque no creí posible que se pudiera publicar una falacia de tal calibre. Me parece surrealista y denunciable.

Dentro del término “algunos usuarios” a los que aludes estoy yo, que concretamente te mandé un Twitt pidiendo una rectificación e indicando un enlace a la noticia que acabas de desmontar. Además en mi Blog he rebatido tu postura respecto a Instagram y seguiré haciéndolo.

Lo admito, en el caso de esa noticia, he picado. La cifra era exagerada, debí tomarme un poco más de molestia en verificarla y te pido perdón desde aquí por planteartela. Esto que publico aquí lo incuiré igualmente en mi blog donde te estoy criticando por creer que en esta ocasión, estás equivocado. En dar pábulo a esa noticia me equivoqué yo y me gusta que todo el mundo sepa que no escondo mis errores.

En cualquier caso, meteduras de pata al margen, continuo pensando que un contrato es un contrato, y que una vez aceptado, una de las partes no puede cambiarlo unidireccionalmente. Esto no se trata solo de la maldad de Instagram. De hecho, lo que yo estoy echando en cara insistentemente a Instagram, es que pueda cambiar las condiciones a posteriori, pero no solo acuso a Instagram. Es algo que se ha convertido en una fea costumbre.

Es tanta la información que se comparte generosamente en Internet, que las estrategias para monetizar contenidos ajenos está aumentado vertiginosamente.

Yo no lo estoy presentando como un tema de vender una obra ajena o el tema de usurpar una propiedad intelectual. Existe un derecho al uso comercial de una obra que es el que en mi opinión podría llegar a ser usurpado al legítimo propietario de esos derechos.

Recuerdo que Hispalinux tuvo un problema al usar indebidamente por un tiempo un dibujo de un Quijote nada menos que de Picaso. Insisto, USO, no venta. No se trata de robo de obras. Instagram no roba obras. La cuestión es si hace un uso acorde a lo pactado cuando la obra fue a parar a sus manos, o ese pacto fue alterado a posteriori en su propio beneficio.

Esto no trata de estar mejor o peor informado. Creo que se trata de un tema de interpretaciones sobre derechos de uso de las obras, y tu interpretación de este tema creo que está equivocada. Además creo que tu interpretación hace un flaco favor a una enorme comunidad de usuarios de Internet que gracias a su generosidad compartiendo contenidos está siendo depredada sutilmente desde compañías muy poderosas. Mañana Youtube podría cambiar sus condiciones y a los que no nos da la gana de poner anuncios en nuestros vídeos, obligarnos a ello.

Lamento que veas estas prácticas como algo razonable. Yo no he subido nada a Instagram ni pienso hacerlo.

PD 30 dic-2012:

Instagram: No, We Didn’t Just Lose 25% Of Our Users

PD 3-dic-2013:

Habrá que esperar para saber donde termina esta historia, pero los problemas de Instagram parece que continuán.

Un Instagram demandado, sufre una masiva pérdida de usuarios a pesar de rectificar

El análisis desde un punto de vista legal resulta bastante esclarecedor.

Los profesores Michael L. Rustad y Richard L. Buckingham, de la Facultad de Derecho de Suffolk (Boston) analizan los medios sociales desde el punto de vista legal y con rigor académico.

“Las redes sociales deben lucrarse con la publicidad en lugar de explotar al usuario”
[…]
Lo interesante de este caso es que reflejan una tendencia que requiere una aceptación plena de las normas que solo se pueden derrotar a través de una acción colectiva. En otras palabras, este medio se reserva el derecho de dejar a los usuarios de lado y lucrarse con su información personal. El dinero va directo al servicio, sin compartirlo con quiénes lo crearon.

PD 10-enero-2013:

Enrique Dans no da su brazo a torcer, y ha dado con otro cabezota, menda, que tampoco va a dejar que se minimice el tema del cambio de condiciones de Instaram.

Hablando sobre Instagram y los términos de uso, en 360 Grados Press

Creo que el cambio de condiciones de un servicio es algo que si no se explica nada más parece algo que debería poder hacer cualquier empresa y no es así. Lo que hay que explicar es que muchas compañías ofrecen condiciones atractivas, para hacerse con una cantidad de material que la comunidad de usuarios de Internet aporta fiándose de esas condiciones y cuando se hacen con un volumen muy grande de contenidos las condiciones cambian y comienza la auténtica explotación lucrativa del negocio que usa eufemismos como monetización.

Legalmente dudo que exista la menor diferencia entre monetizar y vender. Hablamos de intangibles, de servicios, de derechos de uso. En todo lo que sigue creo que tienes razón. La gente debería molestarse no solo en comprender las condiciones que acepta sino como funcionan determinados servicios en Internet, donde grandes monopolios acostumbran a imponer unas condiciones totalmente abusivas donde no cabe cualquier reclamación. Insisto en que esa forma tan clara de expresarse no se está haciendo cuando la empresa comienza su andadura en Internet.

Puede que te parezca muy fuerte llamar a lo de Instagram estafa. Tienes muchos amigos abogados que entienden de este tema mucho más que tú y que yo, puesto que has decidido ignorarme, te ruego que dejes de hacer el burro y les preguntas a ellos: ¿Cómo se tipifica legalmente el hecho de aceptar una obra ajena bajo unas condiciones pactadas para luego más adelante, una vez conseguida esa obra y muchas más, cambiar las condiciones de forma unidireccional? ¿Acaso no hizo eso Instagram?

Debo parecerte un indocumentado, pero es algo que yo ya tuve que preguntar a mis abogados y si alguno de tus amigos letrados ya te informaron sobre esto, quizás no hiciste bien la pregunta. Haz la pregunta correcta porque se llama estafa, también me dijeron que lo único que podía hacerse a nivel individual era poner un pleito internacional que no está al alcance de casi nadie. En mi caso fue una novela que decidí publicar con Lulú, pero el modelo de negocio estoy viendo que con las variantes oportunas se está aplicando en todo Internet.

Enrique, este tema trata de que una de las partes no quede totalmente indefensa ante este tipo de cambios de condiciones. Que a ti y a un montón de usuarios les parezca un cambio suave y asumible es totalmente irrelevante y a la persona que se vea perjudicada le va a importar un pimiento cualquier argumento que no respete sus derechos legales. Existe un pacto y si no se mantiene, puede darse el caso de que algunas personas se vean muy perjudicadas por ello. No todo lo que se publica en estos sitios es necesariamente mierdecilla y es ahí donde los abusos pueden hacer más daño.

Share

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*